jueves, 22 de enero de 2015

Proceso de hominización


El proceso de hominización es la progresiva adquisición de las características que acabaron diferenciando a los homínidos del resto de primates.

Árbolo Homínidos


Orrorin Tugenensis  

Orrorin tugenensis es una especie de homínido fósil encontrado en las proximidades de la localidad de Tugen, en el área montañosa central de la actual Kenia, por la paleoantropóloga francesa Brigitte Senut, el inglés Martin Pickford y colaboradores. 

Las dataciones sitúan a Orrorin tugenensis entre 6,2 y 5,6 millones de años. La morfología de los Orrorin era notablemente similar a la de los actuales chimpancés, con una importante diferencia: la longitud y forma del húmero y del fémur, así como la disposición de la articulación con la pelvis, evidencian que estos homínidos eran bipedos.





domingo, 18 de enero de 2015

El barco Beagle

El HMS Beagle fue un bergantín de la clase Cherokee de la Marina Real Británica que fue lanzado a las aguas del río Támesis el 11 de mayo de 1820 desde los astilleros de Woolwich. Tenía 27,5 metros de eslora, 7,5 metros de manga, 3,8 metros de calado, diez cañones, 235 toneladas de carga y una tripulación de ciento veinte hombres.


El segundo viaje del HMS Beagle, del 27 de diciembre de 1831al 2 de octubre de 1868, fue la segunda expedición de estudio del HMS Beagle, al mando del capitán Robert FitzRoyque había tomado el mando de la nave en su primer viaje después del suicidio del capitán anterior. FitzRoy había pensado en las ventajas de tener un experto en geología a bordo, y buscó a un caballero naturalista que pudiera ser su compañero mientras que el barco estaba en el mar. El joven graduado Charles Darwin tenía la esperanza de ver los trópicos antes de convertirse en párroco, y aceptó la oportunidad. Al final de la expedición ya había hecho su nombre como geólogo y coleccionista de fósiles, y la publicación de su diario, que llegó a conocerse como El viaje del Beagle, le dio reconocido prestigio como escritor.

Darwin pasó la mayor parte de su tiempo explorando las tierras: tres años y tres meses en tierra, 18 meses en el mar.1 A principios de la travesía, decidió que podía escribir un libro sobre la geología, y mostró un don para la teorización. En Punta Alta hizo un gran hallazgo de fósiles gigantescos de mamíferos extintos, entonces conocidos por unos pocos ejemplares. Hábilmente recogia y formulaba observaciones detalladas de plantas y animales, con resultados que sacudieron su creencia de que las especies eran estables y le sirvió de base para las ideas que le vinieron en Inglaterra, que condujeron a su teoría de la evolución por selección natural.

Charles Darwin

(Charles Robert Darwin; Shrewsbury, Reino Unido, 1809 - Down, id., 1882) Naturalista británico que formuló sobre bases científicas la moderna teoría de la evolución, expuesta en su obra Sobre el origen de las especies (1859).
Era hijo de un médico de buena posición y nieto del famoso médico, filósofo, naturalista y poeta inglés Erasmus Darwin. A pesar de cursar estudios de MEDICINA en Edimburgo y de teología en Cambridge (inducido al parecer por su padre, muy preocupado por su futuro), su interés principal, estimulado entre otros motivos por la lectura de las obras del alemán Alexander von Humboldt, se centraba en las ciencias naturales.



ESTE interés le impulsó a incorporarse, en calidad de naturalista de la expedición, al periplo alrededor del mundo del H.M.S. Beagle (1831-1836), al mando del capitán Robert Fitzroy, lo cual lo llevó a viajar por América del Sur, las islas del Pacífico, Australia, NUEVA Zelanda y el sur de África. Durante los viajes acopió gran cantidad de materiales de todo tipo y realizó las detalladas observaciones que le permitieron, a su regreso al Reino Unido, enunciar la llamada teoría de la evolución, cuyos primeros esbozos comenzaron a tomar forma en 1837 y que tardaría más de dos décadas en ver la luz.
Aunque esta teoría le valió el reconocimiento universal, sus investigaciones le permitieron también CONFIRMAR la llamada teoría uniformista del geólogo escocés Charles Lyell (1749-1875), comprobar las RELACIONES existentes entre las rocas plutónicas y la lava volcánica y establecer las bases de la llamada teoría de la deformación. Formuló asimismo la teoría acerca de la formación de los arrecifes coralinos en vigor en la actualidad. Entre sus diversas observaciones tuvieron gran importancia los estudios efectuados en las islas Galápagos acerca de la gran diversidad de pinzones de aquellas latitudes, todos ellos perfectamente adaptados a diferentes nichos ecológicos.
La combinación entre sus TRABAJOS de campo y la lectura de una obra muy en boga por entonces, Ensayo sobre el principio de la población, de Thomas R. Malthus, le inspiró el desarrollo de la concepción básica de la teoría de la selección natural. El fruto de sus TRABAJOS, basados en métodos que han constituido auténticos modelos para la investigación científica posterior, lo plasmó, esencialmente, en su obra Sobre el origen de las especies, que se agotó el mismo día de su publicación (24 de noviembre de 1859) y fue traducida casi de inmediato a la mayoría de los idiomas cultos.
En dicha obra, Darwin propone, por un lado, que las especies no son inmutables, evolucionan con el tiempo y descienden unas de las otras; y, por otro, que la principal causa de la evolución es la llamada selección natural, es decir, la supervivencia de los mejor adaptados, que, gracias a dicha adaptación, disponen de mayor cantidad de oportunidades para salir airosos en la lucha por la obtención de unos recursos limitados (ALIMENTOS, etc.), imprescindibles para su supervivencia.

La publicación de su obra principal le granjeó la animadversión de amplios sectores de la Iglesia Anglicana, opuestos a cuestionar la interpretación literal de la Biblia, y suscitó innumerables polémicas acerca de la evolución del mono al hombre. Darwin, que había reflexionado largamente respecto a la conveniencia o no de publicar sus TRABAJOS, y que los dio a conocer, en colaboración con Alfred Russel Wallace, impulsado por una comunicación que le daba noticia de hallazgos similares por otros investigadores, no PARTICIPÓ directamente en las polémicas y dejó que fuera el biólogo británico Thomas H. Huxley el encargado de asumir el peso de la defensa de su teoría de la evolución. A su muerte fue enterrado en Westminster, en el panteón de hombres ilustres del Reino Unido.






Claves de la evolución humana

http://ntic.educacion.es/w3/eos/MaterialesEducativos/mem/claves_evolucion/

miércoles, 7 de enero de 2015

"Vacas, cerdos, guerras y brujas" de Marvin Harris

CAPÍTULO 1: LA MADRE VACA

Siempre que hablo acerca de la influencia de los factores prácticos y mundanos en los estilos de vida, estoy seguro de que alguien dirá: “¿Pero, qué opina de todas esas vacas que los campesinos hambrientos de la India rehúsan comer?”. La imagen de un agricultor harapiento que se muere de hambre junto a una gran vaca gorda transmite un tranquilizador sentido de misterio a los observadores occidentales. Innumerables alusiones eruditas y populares confirman nuestra convicción más profunda sobre cómo la gente con mentalidad oriental actúa siempre de forma inescrutable y misteriosa. Es alentador saber -algo así como “siempre habrá una Inglaterra”- que en la India los valores espirituales son más apreciados que la vida misma. Y al mismo tiempo nos produce tristeza. ¿Cómo podemos esperar comprender alguna vez a gente tan diferente de nosotros mismos? La idea de que pudiera haber una explicación práctica del amor hindú a las vacas resulta más desconcertante para los occidentales que para los propios hindúes. La vaca sagrada -¿de qué otra manera puedo expresarlo?- es una de nuestras vacas sagradas favoritas.

Los hindúes veneran a las vacas porque son el símbolo de todo lo que está vivo. Al igual que María es para los cristianos la madre de Dios, la vaca es para los hindúes la madre de la vida. Así, no hay mayor sacrilegio para un hindú que matar una vaca. Ni siquiera el homicidio tiene ese significado simbólico de profanación indecible que evoca el sacrificio de las vacas.
Según muchos expertos, el culto a las vacas es la causa número uno de la pobreza y el hambre en la India. Algunos agrónomos formados en Occidente dicen que el tabú contra el sacrificio de las vacas permite que vivan cien millones de animales “inútiles”. Afirman que el culto a las vacas merma la eficiencia de la agricultura, porque los animales inútiles no aportan ni leche ni carne, a la vez que compiten por las tierras cultivadas y los artículos alimenticios con animales útiles y seres humanos hambrientos. Un estudio patrocinado por la Fundación Ford concluía que se podía estimar que posiblemente sobraba la mitad del ganado vacuno en relación con el aprovisionamiento de alimentos. Y un economista de la Universidad de Pensilvania declaraba en 1971 que la India tenía treinta millones de vacas improductivas.
Parece que sobran enormes cantidades de animales inútiles y antieconómicos, y que esta situación es una consecuencia directa de las irracionales doctrinas hindúes. Los turistas en su recorrido por Delhi, Calcuta, Madras, Bombay y otras ciudades de la India se asombran de las libertades de que goza el ganado vacuno extraviado. Los animales deambulan por las
calles, comen fuera de los establos en el mercado, irrumpen en los jardines públicos, defecan en las aceras, y provocan atascos de tráfico al detenerse a rumiar en medio de cruces concurridos. En el campo, el ganado vacuno se congrega en los arcenes de cualquier carretera y pasa la mayor parte de su tiempo deambulando despacio a lo largo de las vías del ferrocarril.

El amor a las vacas afecta a la vida de muchas maneras. Los funcionarios del gobierno mantienen asilos para vacas en los que los propietarios pueden alojar sus animales secos y decrépitos sin gasto alguno. En Madras, la policía reúne el ganado extraviado que está enfermo y lo cuida hasta que recupera la salud, permitiéndole pastar en pequeños campos adyacentes a la estación de ferrocarril. Los agricultores consideran a sus vacas como miembros de la familia, las adornan con guirnaldas y borlas, rezan por ellas cuando se ponen enfermas y llaman a sus vecinos y a un sacerdote para celebrar el nacimiento de un nuevo becerro. En toda la India los hindúes cuelgan en sus paredes calendarios que representan a mujeres jóvenes, hermosas y enjoyadas, que tienen cuerpos de grandes vacas blancas y gordas. La leche mana de las ubres de estas diosas, mitad mujeres, mitad cebúes.
Empezando por sus hermosos rostros humanos, estas vacas de calendario tienen poca semejanza con la típica vaca que vemos en carne y hueso. Durante la mayor parte del año, sus huesos son su rasgo más acusado. La realidad es que muy poca leche mana de sus ubres; estos flacos animales apenas logran amamantar un solo becerro hasta la madurez. La producción media de leche sin desnatar de la típica raza gibosa de vaca cebú en la India no sobrepasa las 500 libras al año. Las vacas lecheras ordinarias americanas producen más de 5.000 libras y no es raro que las campeonas produzcan más de 20.000. Pero esta comparación no esclarece toda la situación. En cualquier año, cerca de la mitad de las vacas cebú de la India no dan nada de leche, ni siquiera una gota.

"La especie elegida" de Juan Luis Arsuaga/Ignacio Martínez

CAPÍTULO 1: CONCEPTOS BÁSICOS DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN


En el primer capítulo se explican múltiples teorías planteadas a lo largo de la historia. Empieza planteando que el hombre puede ser una especie elegida, de ahí el nombre del libro. Piensa esto porque ha habido otras especies más desarrolladas para sobrevivir en aquel ambiente y que en cambio el ser humano triunfa sin tener casi oportunidades comparándolo con las otras especies más desarrolladas. El primer modelo evolucionista data del S.XIX, y es obra de Jean Baptiste Lamarck (1744-1829). Según este modelo, la evolución de una especie se determina por el uso y desuso de los órganos. Enuncia que dependiendo del uso se perfeccionara o desaparecerá y que estas mejoras en los órganos pasaran mediante los genes a sus descendientes. No obstante, hoy sabemos que los genes que transmitimos a nuestros descendientes no sufren variación alguna sea cual sea nuestra actividad a lo largo de nuestra vida.

El primer modelo evolucionista data del S.XIX, y es obra de Jean Baptiste Lamarck (1744-1829). Según este modelo, la evolución de una especie se determina por el uso y desuso de los órganos. Enuncia que dependiendo del uso se perfeccionara o desaparecerá y que estas mejoras en los órganos pasaran mediante los genes a sus descendientes. No obstante, hoy sabemos que los genes que transmitimos a nuestros descendientes no sufren variación alguna sea cual sea nuestra actividad a lo largo de nuestra vida.

Algunos años después, Charles Darwin (1809-1882) y Alfred Russell Wallace (1823-1913). Ésta sostiene que los individuos de una especie deben competir entre ellos mismos para obtener los recursos del medio, ya que su cantidad es limitada. Como cada uno de los mencionados individuos es genéticamente diferente, la supervivencia de unos u otros se verá marcada por las ventajas o desventajas que sus respectivos genes les otorguen, produciéndose así la selección natural. Charles Darwin llegó a la conclusión de que no podemos afirmar que hay unos genes mejores que otros en sentido absoluto, y que, en consecuencia, la selección natural no persigue ningún objetivo.

Existe la mutación y el azar. La mutación consiste en la aparición de variantes nuevas en los individuos de una especie que si que aumentan la variabilidad y diversidad de las ya existentes. El azar, resulta obvio pensar que si una catástrofe natural afecta notablemente a una población de individuos, los supervivientes no son necesariamente los mejor adaptados al medio, y sin embargo, serán los únicos en criar descendencia.

Este planteamiento, conocido como “neodarwinismo”, desde los años 40 del S.XX.

Dentro del propio campo del evolucionismo hay diversas opiniones que afirman que la evolución no se trata de un proceso lento y paulatino, sino que se produce a saltos. Esta corriente implicaría que la aparición de los grandes grupos de organismos, como las aves o los vertebrados tendría lugar mediante transformaciones radicales. Los debates actuales sobre la teoría evolucionista giran en torno a las dos posibilidades contempladas, esto es, evolución gradual o evolución a saltos.

Si nos centramos en la evolución a nivel general, implicando a grupos enteros de organismos existe una tendencia bastante generalizada, a creer que la evolución tiende hacia formas cada vez más complejas e inteligentes. Cabe recordar que la gran diversidad de formas vivas existentes, entre las cuales muchísimas tienen antepasados comunes con nosotros, circunstancia que contradice y descarta severamente la evolución como proceso lineal y demuestra que se trata de un proceso divergente.

En este tema también se platea la pregunta de si el hombre seguirá evolucionando hacia una especie más perfecta a lo que Darwin en su día contesto diciendo que toda especie es igualmente perfecta ya que cada una de ellas esta maravillosamente adaptada a sus ámbitos de vida.